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Tenía previsto llevarla a la playa. Le pareció bien.

-Me verán el coñito recién depilado – dijo con voz de niña pequeña.

Ella tiene la voz algo ronca. Le da más personalidad y la hace más sensual.

-Y algo rojo, pero tranquila, ya te pondré cremita.

Se puso una blusa en color blanco de manga corta, muy fina que le trasparentaba los pezones y un tanga minúsculo color negro anudado en los lados y zapatillas de esparto con plataforma de vértigo. Gafas de sol muy grandes a lo italiana. El sombrero era mío. En la bolsa puse la crema y los móviles.

El acceso a la cala era angosto. Es lo que tienen las buenas playas nudistas. Suelen estar escondidas y es difícil llegar a ellas salvaguardando la intimidad. Saludé a los presentes y extendí los pareo el el sitio de siempre.

Mi sobrina en pié comenzó a desabrochar la blusa al tiempo que cuarenta ojos se clavaron en ella. Hombres y mujeres esperaban contemplar su desnudez. Mi sobrina se percató. Me miró de reojo y le sonreí.

Primero, muy despacio bajó una manga y les ofreció un pecho. Como si buscase algo en la arena giró sobre sí misma para que la vieran todos. Luego descubrió el otro.

Yo que estaba ya desnudo no disimulé mi erección.

– Román sigues en forma – oí decir a Mercedes.

Tiró de los lazos del tanga y se repartieron dos delante y dos detrás . Quedó unos segundos con la tela metida entre las nalgas y la raja del coño. Separó las piernas y removió el culo hasta que se desprendió cayendo sobre el pareo. Comencé a aplaudir y casi todos me siguieron. Mi sobrina se tumbó boca a bajo como si nada.

Para evitar confusiones, ya que todos nos conocíamos, La presenté como mi sobrina de Italia.

Mientras ella tomaba el sol yo me zambullí. Mercedes al ver que estaba en el agua corrió a saludarme

-Y tu mujer?

-Trabajando – dije mientras ella me cogía el pene con las dos manos.

-Está mi sobrina, vigila que haces

-Tiene pinta de ser tan puta como tú. Luego iremos a comer a casa de Javier. Ven con ella, lo pasará bien y yo también – dijo, y añadió – Corre a ponerle crema que estamos todos esperando a ver como se te pone gorda otra vez.

Me senté junto a mi sobrina y ella se incorporó poniéndose las gafas de sol.

-Tío, mira se la está chupando

Era Mercedes con su marido

-Sí. Aquí suele ser habitual tener sexo en público.

-Entre parejas? Preguntó – o entre todos. Somos un grupo amigos liberales y con derecho a roce. Aclaré.

-De ti no lo dudo pero la tía también?

-Dios los cría y ellos se juntan. No?

Tumbate que te pongo crema para que no te quemes. Se tumbó con el culo arriba. De rodillas a su lado dí un par de toses. Los cuarenta ojos enfocaron su culo. Levanté el bote de crema y lo apreté con fuerza. Los borbotones blancos que inundaron su espalda parecían otra cosa.

-Bukake – gritó Luís

Extendí la crema sensualmente. Mi sobrina ya supo de que iba la cosa. En la espalda me entretuve cuatro segundos. Bajé a sus caderas y las trabajé. Un par de minutos fueron suficientes. Ahora mis manos acariciaban con delicadeza sus nalgas. Aquí me recreé. Ella aflojó los músculos.

-Tío, pareces un caballo -dijo mi sobrina que tenía la cabeza ladeada mirando donde yo me encontraba.

-Te gusta, corazón

-Todo lo que me hagas me gustará

-Un dedo se perdió entre las nalgas

Los asistentes se acercaban con descaro y sin miramientos.

La otra mano las separaba dejando ver lo escondido a los que estaban más cerca. Puse otro chorro de crema encima del ano y lo masajeé. Cambié y dediqué un tiempo a su precioso clítoris y a reseguir la raja que comenzaba muy arriba. Separé sus lábios y comencé a introducir un dedo y otro.

Los cuatro hombres que ya estaban de rodillas a mi lado se estaban masturbando. Mi sobrina veía a los dos que estaban en su lado y suspiraba. Luís me pedía permiso con la mirada. Asentí. Retiré una mano y en su lugar la puso él. Yo seguía jugando con mis dedos en su ano. Andrés sin pedir permiso luchó con mis dedos. Le dejé todo el ano para él.

No noté que mi sobrina notara que no eran mis manos las que la estaban perforando y quise comprobarlo. Me agache junto su cara y le acaricié los labios con las dos manos. No abrió los ojos pero dijo

-Nadie me toca como tú, tío.

Uno a uno fueron pasando por el pareo de mi sobrina. Le dieron la vuelta, la pusieron a cuatro pata, le alzaron las piernas, se la follaron dos y tres a la vez, ellas le comieron el coño repleto de flujos y leche de diez pollas. Mercedes me la comía mientras Luís, su marido se la follaba por el culo diciendo – que pena que haya venido tu mujer. Me debe un culo.

Una lancha fondeó en la cala. Se lanzaron al agua varias personas que nadando unos metros llegaron a tierra. Dos parejas y un chico de color. La mayor tendría unos treinta años, el resto algo menos. Al vernos hicieron ver que no nos veían. El de color fue el primero en quitarse el bañador.

Floresalvaje

Valencia, 23 años.

Oficialmente estoy soltera, es un hecho, pero era lo que más me convenia y ahora lo que quiero es dejar de mirar hacia atras y empezar a disfrutar de lo que viene por delante. Ahora mismo estoy en un momento en el que no quiero tener relaciones serias, pero si que quiero un follamigo con el que poder follar cuando la necesidad apriete, como ahora, que últimamente tengo muchas ganas de follar, pero creo que es por la emoción que me da probar con diferentes hombres. Si ves mi foto, soy el tipo de chica que te gusta?